Feb
10
2020

Opinión

Conectividad, clave para la movilidad del futuro

En los próximos treinta años veremos una transformación total de la movilidad tal y como la conocemos ahora. Son muchos los factores que contribuirán a ello, como el deterioro de la calidad del aire y el impacto medioambiental, la limitación de la movilidad en vehículo privado en las grandes ciudades, el aumento de la edad de la población o el mayor grado de automatización de los vehículos, entre otros. Junto con las políticas estratégicas fijadas por los gobiernos i el resto de administraciones, estos factores nos llevarán a un cambio de paradigma que busca la mejora de la movilidad mediante la eficiencia y la coordinación en el uso del transporte público y privado, minimizando —y en el mejor de los casos, neutralizando— su impacto en el medioambiente.

La conectividad jugará un papel fundamental en el cambio, no solo en las ciudades y en las zonas urbanas, sino también en el ámbito rural, con modelos de redes de comunicación heterogéneas que combinarán diferentes tecnologías gestionadas por actores diversos (administraciones, operadores móviles, gestores de infraestructuras, fabricantes de vehículos, prestadores de servicios de movilidad…), pero donde el usuario —y esto es clave— conseguirá moverse por el territorio ajeno a esta complejidad.

Este es el escenario en el que ya estamos trabajando, a través de laboratorios y proyectos piloto. Es un escenario colaborativo, abierto, donde la hibridación de diferentes tecnologías (c-V2X PC5, ITS-G5, 5G…), la capacidad de procesamiento cerca del vehículo, en el propiuo vehículo o entre vehículos, son clave desde el punto de vista tecnológico. Esto significa, también, diseñar, desplegar y gestionar redes de comunicación de una forma diferente a la actual.

Otro aspecto a considerar es que será necesario que parte de este equipo (de esta infraestructura) esté situado en las inmediaciones de los corredores viales y sea mínimamente autosuficiente, dada la limitada disponibilidad de acceso a la energía para alimentar estos equipos de comunicaciones vehiculares y que el procesamiento de la información se realizará en local, a lo largo de miles y miles de kilómetros de calles y carreteras.

Este es precisamente uno de los grandes retos del modelo de negocio y de despliegue, motivo por el que hablar de equipo de bajo consumo, alta capacidad de procesamiento, accesible para diferentes usuarios y autosostenible energéticamente es básico para que este tipo de redes sea una realidad en los próximos años.

Hablar de un proyecto como este a menudo suscita preguntas como si los servicios se prestarán el 100% de la infraestructura de un operador o si cada operador dispondrá de esta cobertura total, si la compartirá, o cómo se monetizará la infraestructura. O si el sector de los nuevos servicios de movilidad, logística y transporte tiene una hoja de ruta clara al respecto y si todo ello permitirá a los operadores ser más eficientes y competitivos.

Será necesario dar respuesta a estas preguntas y otras que muy probablemente se plantearán en el futuro, trabajando en proyectos colaborativos, en entornos reales que ayuden a desarrollar infraestructuras de comunicación y transporte más flexibles, abiertas a nuevos actores capaces de transformar la experiencia de moverse en nuestro día a día de la forma más adecuada a las necesidades y, especialmente, de una forma respetuosa con el medioambiente.

 

Raül Gonzàlez

Senior Product Manager – Connected Mobility de Cellnex

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