Apr
21
2021

Sostenibilidad

Creando vínculos con la comunidad y trabajando por su futuro

Cellnex amplía e internacionaliza su programa para reducir el abandono escolar y promover la empleabilidad de los jóvenes.

Una de las columnas básicas de la responsabilidad social de las empresas es el vínculo con las comunidades en las que operan. Las empresas no dejan de ser ciudadanos corporativos que pueden y deben aportar a la sociedad más allá de sus obligaciones impositivas.

En Cellnex lo saben muy bien y tienen el objetivo inequívoco de que su impronta, más allá de los beneficios asociados a una actividad tan esencial como las infraestructuras de telecomunicaciones, genere un impacto positivo para mejorar condiciones básicas del entorno.

Youth Challenge es un proyecto social cuya meta principal es reducir el abandono escolar y promover la empleabilidad de los jóvenes en ambientes desfavorecidos. Este año encara su segunda edición con un objetivo numérico y geográfico más ambicioso tras cosechar resultados que, aunque pueden parecer anecdóticos en términos globales, muestran un patrón de cambio muy esperanzador.

“El proyecto busca acompañar a jóvenes procedentes de un contexto social complicado para tratar de incentivar su formación e integración no sólo ayudándoles a encontrar el camino, sino, sobre todo, ofreciéndoles una conexión directa con el entorno laboral. Se trata de que sean ellos mismos quienes decidan seguir estudiando estimulando sus ganas, sus habilidades, su capacidad de emprendimiento y un amplitud de miras solo presente en la juventud”, explica Ángels Ucero que, tras ocupar diversos puestos de responsabilidad en distintos departamentos del grupo, será ahora responsable de proyectos en la Fundación que canalizará parte de la estrategia ASG (Medio ambiente, Social y Gobierno corporativo) del grupo.

Esta apasionada ejecutiva fue uno de los 66 voluntarios de la empresa que interactuaron en la primera edición con 58 alumnos del IES Mare de Déu de la Mercè en labores de mentoría, formación y asesoramiento, incluyendo seguimiento personal, conferencias, talleres de aprendizaje activo y visitas a los centros de la empresa para completar la experiencia en el ámbito de las telecomunicaciones.

“Esta iniciativa, como todas aquellas de relevancia social o medioambiental, es un camino de doble vía. Para nosotros se trata de una experiencia muy enriquecedora que nos permite ver otra realidad, interactuar con nuestra comunidad y trabajar en el fomento de las vocaciones y talento STEM”.

“Nosotros en Cellnex somos muy ingenieros pero hay que acercarse a los jóvenes con otro lenguaje… hemos ganado experiencias, conocimientos y competencias que nos ayudan a mejorar”.

“El coaching está alcanzando un nivel de interacción muy potente, hemos visto la capacidad de sacrificio, adaptación y superación de situaciones adversas de estos jovenes con unos valores que nos hacen salir de los bucles en los que a veces entramos inconscientemente y nos ayudan a valorar lo que tenemos y, al mismo tiempo, a reforzar el sentido de propósito y orgullo de pertenencia entre nuestros compañeros en una labor muy enriquecedora en lo personal”.

En la última edición los resultados fueron muy esperanzadores: “Todos los voluntarios se mostraron dispuestos a repetir la experiencia y la recomendarían a otros compañeros, el 94 por ciento de las opiniones de los alumnos fueron muy positivas, casi el 90 por ciento continúa sus estudios y más de la mitad de ellos descubrieron nuevas salidas profesionales”.

Con estos resultados, la empresa ha decidido extender su edición de este año a otros tres centros educativos, uno más en Barcelona, otro en Madrid y otro en Roma, todos ellos considerados de alta complejidad socioeconómica en zonas de la comunidad local cercanas a nuestras oficinas para generar este sentimiento de proximidad y aportar valor cercano y latente. En esta edición el número de alumnos se multiplicará por más de seis con la participación de 133 voluntarios de Cellnex.

El programa busca tender puentes entre los centros educativos y la empresa y se centra en jóvenes de entre 16 y 21 años en planes de formación profesional e inserción y entre estudiantes de grados medios o superiores en el ámbito de las telecomunicaciones.

Según datos recientes del Ministerio de Educación, aunque el Abandono Escolar Temprano (AET) en España sigue reduciéndose alcanzando niveles mínimos, con un 17,3 por ciento sigue en cabeza de la Unión Europea, donde la tasa media ronda el 10 por ciento, con especial incidencia entre los jóvenes que no siguen estudiando tras los cursos obligatorios.

Esta estadística, que refleja desigualdades poblacionales, geográficas, de clase y de género, esconde un drama que amenaza el futuro y la equidad de nuestro sistema.

“Proyectos como este ayudan a poner en valor la formación profesional, especialmente en nuestro ámbito de las telecomunicaciones en el que, pese al previsible impulso por la pandemia, las tasas de abandono alcanzan entre el 30 y el 50 por ciento en el primer año de Formación Profesional”.

Cellnex, que a través de su nueva Fundación pretende canalizar parte de sus compromisos en ESG, está ganando experiencia en acciones como esta en áreas muy específicas que permiten una interacción inmediata y que serán muy útiles para su prevista expansión en los territorios en los que desarrolla su actividad.

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