Nov
10
2020

Opinión

El desafío del 5G: infraestructuras para un nuevo paradigma de red

Me suele ocurrir que familiares o amigos, normalmente gente que desconoce los modelos tecnológicos existentes a pesar de ser usuarios activos de todo tipo de aparatos y dispositivos, me preguntan por qué la transición al 5G ocupa tanto espacio en los medios de comunicación. Nuestra sociedad se ha habituado a una interpretación exagerada de cualquier nuevo logro, producto o servicio que los sectores de las telecomunicaciones o la electrónica de consumo les ofrezca, avances que en ocasiones llegan con anterioridad a la demanda real.

Todos los profesionales de las telecomunicaciones sabemos que el 5G y su ecosistema debería tener una repercusión mucho mayor que obtener tan solo velocidades más rápidas o teléfonos más inteligentes. Las redes permitirán usos revolucionarios, en los que la baja latencia y el ancho de banda podrán generar efectos sobre la economía, la salud e incluso el desarrollo social. Si pensamos en los vehículos conectados como uno de los ejemplos más vistosos de esta nueva realidad, a la par de otras innovaciones, como la inteligencia artificial, la realidad virtual y aumentada, es obvio que nuestro estilo de vida experimentará un cambio radical. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Y qué implicaciones tendrá?

Un ejemplo que nos viene de inmediato a la cabeza es la cantidad de posibilidades prácticamente infinitas que existen de disfrutar de unas experiencias de cliente enriquecidas. Con el 4G la prioridad era mayor conectividad y ancho de banda. Un aficionado al fútbol que estuviera sentado en su estadio favorito podía mandar un vídeo en HD o pedir comida durante el descanso desde un recinto cubierto con decenas de miles de personas que hacían lo mismo. El 5G permitirá una gama aún mayor de aplicaciones inmersivas y de alta calidad, basadas en audio y vídeo en tiempo real. Mientras disfruten de su experiencia enriquecida del partido, también podrán controlar sus constantes vitales a través de su teléfono inteligente, que, en caso de requerir atención urgente, podría enviar una alarma a los servicios de emergencia. Huelga decir que las comunicaciones consideradas críticas se verán reforzadas gracias a redes de banda ancha privadas e independientes.

Parece evidente el valor que aportará el 5G, siempre y cuando se concreten todos los servicios innovadores mencionados y transformen nuestras vidas, tanto en la esfera personal como en la profesional. Lo que para gran parte de la población de Europa no es tan evidente es la profunda reforma de las redes que entrañará:

  • La RAN (Red de Acceso por Radio): el 5G no consiste tan solo en ampliar el espectro o en usar antenas activas. Solo sabremos aprovechar todo el potencial del 5G si logramos el nivel necesario de densificación de la red, en el que convivan macro celdas y micro celdas (también las celdas pequeñas, o small cells, ya desplegadas) y permitan una mayor cobertura de la capilaridad y capacidad de ancho de banda, reutilización de las frecuencias y descarga para las macros.
  • Cobertura en interiores: no es una novedad; la mejora de la cobertura y la capacidad en recintos concurridos, núcleos de transporte o edificios de gran altura ha sido siempre un problema que los operadores de red o las entidades privadas han intentado abordar. Con el 5G, la cobertura en interiores será el factor determinante y en el entorno sanitario podría permitir acceder a historiales médicos de cualquier punto del edificio desde la tableta del médico.
  • Conectividad de última milla: existe un debate interesante sobre el potencial del 5G como tecnología que permitiría la FWA (conexión inalámbrica fija), con lo que en determinados casos se convertiría en una alternativa idónea a las instalaciones de FTTH (fibra hasta el hogar). A ello se le añade otro elemento que logra fácilmente el consenso general: que la mayoría de estaciones de radiocomunicación (macros y micros) requerirán una conectividad adecuada para garantizar el alto rendimiento previsto de los elementos de red.
  • Núcleo (backbone): las aplicaciones procesarán datos disponibles localmente gracias a la computación periférica o edge computing, interrogando al mismo tiempo varios servidores en la nube. Además, esas mismas aplicaciones gestionarán distintas fuentes de datos, como vídeo en streaming y otras con múltiples funciones. Cambian las reglas del juego: para el 5G vamos a necesitar nuevas redes centrales, una evolución nada sencilla. Los conceptos virtualizados, nativos en la nube u orientados a servicios son tan solo algunas de las ofertas y definiciones que nos van a llegar como propuestas de los proveedores.

El debate, ya sea en público o en privado, es inevitable. Una disponibilidad justa y asequible de los recursos instalados en las calles, la reducción de las molestias debido a las excavaciones para instalar fibra o el control de emisiones según la legislación vigente son tan solo una parte de ese debate; la otra pasa por la eficiencia financiera, el cumplimiento de los plazos de despliegue y el control de los costes.

Esta revolución tecnológica acarreará varias consecuencias: importantes inversiones y costes recurrentes para los operadores y las empresas que estén desarrollando usos prácticos, riesgo de una asignación ineficiente de los recursos financieros o afectación del mismo entorno urbano de redes replicadas con implicaciones en el funcionamiento y el mantenimiento.

En Cellnex Telecom tenemos clara nuestra posición: tan solo existe un camino para lograr el éxito del 5G. Reducir las redundancias en las infraestructuras y fomentar modelos basados en compartir cuantos elementos de red sea razonablemente posible. Cuando seamos capaces de construir un ecosistema digital en el que la auténtica batalla comercial entre operadores se libre en materia de servicios y de usos innovadores, los clientes podrán beneficiarse de las propuestas de valor añadido ofertadas.

Los próximos tres a cinco años veremos hasta qué punto cumple el 5G las expectativas. Cellnex Telecom ya se ha convertido en un actor proactivo en cuanto a estos modelos de despliegue, sin renunciar nunca a nuestra visión de operador neutro: propuestas justas para todos los operadores, a partir de unos despliegues sencillos que permitan sacar el máximo partido a la compartición de activos. Con ello, reforzaremos nuestra presencia en las infraestructuras del 5G, ayudando a la vez a nuestros principales clientes a fortalecer sus propias oportunidades de negocio. Precisamente lo que Cellnex ofrece: creación de valor de la mano de un auténtico socio industrial.

 

Alfonso Álvarez

Deputy Managing Director, Cellnex UK

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