Apr
20
2020

Opinión

Información y conectividad, antídotos para la recuperación

Leía días atrás una entrevista con Yuval Noah Harari, el autor de la trilogía Sapiens, Homo Deus y 21 lecciones para el siglo XXI, en la que afirmaba “la mejor defensa que tienen los humanos contra los patógenos no es el aislamiento, sino la información”.

La afirmación de Harari no es una llamada a no seguir el principio del distanciamiento social como medida más efectiva para contener la extensión del COVID-19, sino que lo es a la imprescindible dimensión colaborativa y solidaria de todos —administraciones, actores económicos y ciudadanos—, para enfrentar esta crisis global.

Información de fuentes autorizadas, referenciadas y fiables para no caer en la angustia o la desesperación que nos bloquea. Información para alimentar las redes colaborativas de comunidades de científicos de todo el mundo, y que permitan acelerar la búsqueda de los tratamientos más adecuados y, llegado el momento —que llegará—, también de la vacuna.

La información que nos aleja del aislamiento y nos mantiene activos reside de modo fundamental en la plena disponibilidad y funcionalidad de unas redes de telecomunicaciones —radiodifusión, voz y datos— que constituyen el sistema nervioso central de un mundo interconectado.

La misma pandemia del coronavirus es la prueba de nuestra interdependencia como sociedades y economías integradas. Al igual que en muchos sentidos lo son algunas de las fragilidades de nuestro sistema –p.ej. las redes globales de suministro.

Estas semanas de confinamiento nos han cambiado y nos seguirán cambiando. Nos familiarizamos con —e incorporamos como algo habitual—, el trabajo no presencial. Aprendemos rápidamente a mantenernos en contacto y, paradójicamente, a intensificar nuestra interacción social por los múltiples canales y aplicaciones que nos permiten comunicarnos, relacionarnos, trabajar conjuntamente y crear nuevos entornos de colaboración.

¿Podemos por un momento imaginarnos lo que habría sido esta crisis sin contar con el factor conectividad?. ¿Sin contar con las tecnologías que nos permiten mantenernos en estrecho contacto con nuestro entorno personal, y sostener, desde la excepcionalidad de la situación, un cierto pulso y actividad del conjunto del sistema económico y social?.

La gran diferencia y la gran oportunidad de esta crisis de salud pública y económica en relación a otros episodios históricos como fueron el SARS, el VIH o, especialmente, la “gripe española” a principios del siglo XX, reside en la posibilidad de mantenernos conectados, de seguir colaborando y co-creando, de mantenernos informados y acompañados. Son los antídotos de la recuperación.

 

Tobias Martinez

CEO de Cellnex Telecom

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