Mar
18
2022

Opinión

Mobile World Congress 2022; el primer gran evento desde la pandemia

El Mobile World Congress, MWC Barcelona, 3GSM, llámenlo como quieran, ha sido una cita habitual en mi agenda desde hace más de veinte años, bien como asistente o como parte de la empresa organizadora. La cancelación del congreso en 2020, la primera víctima importante que se cobró la  COVID-19 en el ámbito de los grandes acontecimientos, la tengo grabada a fuego en mi cabeza y duele recordarlo: ¡desde mi silla pulsé el botón que anunciaba su cancelación al mundo a las 19:15 h del 12 de febrero!

El MWC siempre ha sido un encuentro muy importante para nuestro sector, un lugar para ver y ser visto junto a algunas de las empresas tecnológicas más rompedoras: tabletas de la marca Porsche, teléfonos plegables y cepillos de dientes conectados, ¿alguien da más? Los estands más grandes y sorprendentes que he visto jamás, que cuestan mucho dinero: en una edición Vodafone exhibió toda una Casa Conectada; tuve la oportunidad de participar en un acto de realidad virtual que organizó Samsung, que era como estar en otro mundo; conocí a Sophia, el robot humanoide (curiosamente espeluznante e incómodo) y también es un lugar para escuchar a los personajes del momento en las sesiones inaugurales, como ha sido el caso de Erich Schmidt, Mark Zuckerberg e incluso ¡Lewis Hamilton y Duran Duran!

Para mucha gente, incluida yo, el MWC2022 iba a ser el primer encuentro a gran escala desde que empezara la pandemia. Así que llegué con cierto temor. La última vez que había estado, el congreso había reunido a 130.000 personas en la Fira Gran Vía, el 4YFN en Montjuic y el Festival YOMO. Podías tardar una hora en encontrar un taxi y todos los espléndidos restaurantes de esta hermosa ciudad estaban hasta los topes con los ruidosos profesionales del sector tecnológico. Los organizadores del evento han calculado que este año alrededor de 60.000 asistentes recorrieron los distintos pabellones del enorme complejo de la Fira a lo largo de la semana. ¿Sabías que de un extremo a otro de la Gran Vía hay una distancia de 1,2 km?

 

Así pues, ¿qué tal fue el regreso?

Bueno, puedo decir sin lugar a dudas que la sensación abrumadora general fue que era estupendo volver a estar ahí, ver a viejos amigos, rodearnos de gente del sector y sentir un poco de normalidad en un mundo en constante incertidumbre, ¡a pesar de llevar mascarilla en todo momento! A diferencia de otros años, esta vez no tuve la sensación de que todo diera vueltas alrededor de uno o dos temas principales o dominantes. Se presentaron nuevos dispositivos, por supuesto, pero nada sumamente atractivo. También se habló de la próxima fase del despliegue del 5G, de la actual convergencia de la informática y las telecomunicaciones, del desarrollo del ecosistema Open RAN y de sostenibilidad. Esperaba que la aparición del recién llegado “metaverso» causaría un cierto alboroto, pero se limitó a sacar la cabeza y sacudir un poco el ambiente, pero poco más.

Este año ha sido un acto más pequeño, más acotado y más personal, y creo que ha salido ganando. Hubo algunas ausencias notables en cuanto a expositores. Además de las grandes empresas habituales, resultó interesante observar el dinámico e innovador ecosistema de pequeñas empresas y start-ups. El 4YFN (Four Years From Now) siempre se ha centrado en las start-ups, pero nunca ha formado parte intrínseca del acontecimiento, hasta este año, en el que su presencia fue necesaria para llenar un pabellón de la Gran Vía. ¡Ya iba siendo hora de que se sentaran en la mesa con los mayores!

Por primera vez en más de una década, prácticamente me quedé todo el rato en un solo pabellón y en un único estand: el de Cellnex, perfectamente situado en el corredor principal del pabellón 4, que conduce a los auditorios principales. Como las entradas Platinum costaban unos 3.000 euros, solo unos pocos ejecutivos de cada empresa podía permitirse asistir a las conferencias magistrales, pero todos ellos pasaron por delante de nuestro estand. Era un estand amplio y nítido que destacaba por su elegante sencillez: de verdad, enhorabuena, equipo.

Desde que el congreso abrió puertas, el estand de Cellnex estuvo lleno de visitantes que querían hablar con nosotros. Además de celebrar reuniones el equipo directivo de corporación, el estand acogió a varios managing directors de los países en los que operamos que se reunieron con sus respectivos clientes, ministros y dignatarios de sus países de origen. Es curioso que tengamos que venir hasta aquí para reunirnos con nuestros gobiernos, pero los encuentros fueron positivos, concretos y dejaron abiertas muchas puertas de regreso a casa.

Los asistentes pudieron:

También participamos en el Manufacturing Summit, donde Catherine Gull, de Cellnex UK, hizo una magnífica presentación sobre redes privadas para la industria 4.0. Òscar Pallarols presentó la mesa redonda «The next revolution: Quantum Communications», en la que participaron, entre otros, el Barcelona Supercomputing Center y el Instituto de Ciencias Fotónicas. Además, Antoni Liria y Mirko Masi cerraron la segunda jornada con un acto retransmitido en directo en el que se habló de la «Creación de valor para los operadores móviles: la TowerCo aumentada». Mikko Uusitalo, director global de Redes Privadas de Cellnex y director general de EDZCOM, estuvo muy ocupado en el estand compartiendo novedades y casos prácticos del entorno de las redes privadas. ¡Así que nuestra presencia y nuestra voz fueron bien vistas y escuchadas a lo largo de todo el salón!

He dicho que no había un tema único que abarcara todo el congreso, pero tal vez no sea del todo cierto. A la sombra de la invasión de Ucrania, el tema de este año en el MWC para mí tenían que ser las personas y la amistad, y para mí fue una alegría poder levantar una copa de un fantástico vino español y brindar por ello. ¡Y que sea por muchos años!

 

Claire Cranton 

Head of Communication & Public Affairs Cellnex UK 

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